Por cada lágrima, una sonrisa. Por cada duda, un abrazo. Todos los "te quiero" que reciba les daré de vuelta. Sabre pedir perdón cuando se haya hecho algo mal. Decidiré no pedir nada más. Y, sin embargo, lo daré todo. Perdonaré cuando me hayan matado el alma, y susurrare cuando todo el mundo grite.
Comprenderé que no me quieran, incluso comprenderé que me odien, aceptare que piensen que soy una pesada, y que quieran estar solos, incluso seré capaz de encajar el golpe de una mirada desafiante de alguien al que quiera.
Pero yo, seguiré allí, en mi esquina, preocupándome, por si hice algo mal o si tan solo me necesitan cuando quieran levantarse, por si hice daño cuando nunca fue esa mi intención. Apoyando mi pie en la pared para cuando me miren el impulso para tender mi mano sea mas rápido.
Quizá me cueste dolor como mil alfileres bajo mis pies, o quizá me suponga noches de insomnio contando cada lágrima que resbale por mi cara, Quizá me cueste perdidas importantes, o quizás heridas incurables... pero creo que vale la pena intentarlo, es una manera de enfocar la vida... otros se centran en el deporte, otros en los estudios, otros encuentran un lo que ellos llaman "amor" y viven siempre entorno a él, no juzgo decisiones mas que las mías, por eso creo que no cumplir mis expectativas serian fracasos que yo no estoy dispuesta a recoger.
"Y lograr que desaparezcan las despedidas"

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